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Permanecer

Escucha la voz de Jesús, que resuena hoy en el Evangelio de Juan,  pidiéndote que permanezcas en Su Amor (Jn 15, 9-11). Este permanecer nos habla de perseverancia, de mantenimiento de la palabra dada, de cumplimiento de los compromisos adquiridos... Quizá sea un buen momento para hacer silencio por dentro y por fuera, un silencio absolutamente imprescindible para saborear esta palabra y dejar que produzca sus ecos en tu corazón, en lo más profundo, allí donde Jesús habita y desde donde te llama para encontrarSe contigo.

Sí, Jesús quiere que permanezcas en Él; que aguardes a Su lado la llegada del momento en el que se dejará escuchar, sentir, ver por ti en el hondón de tu alma. Así te capacitará para que luego puedas descubrir Su Presencia amorosa y providente en todo lo que te suceda a lo largo del día. Se trata sólo de aprender a "estar"; simple y llanamente: estar con Él.

Ni siquiera es necesario hablar porque las palabras no siempre acuden cuando precisamos de ellas. Se tra…
Entradas recientes

Fátima: 100 años orando por la paz

El papa Francisco,  como peregrino en Fátima para “confiarle a Nuestra Señora el futuro temporal y eterno de la humanidad, y suplicarle que obtenga las bendiciones del Cielo en su camino”.  “Pido a todos que me acompañen, como peregrinos de esperanza y de paz: que vuestras manos en oración sigan apoyando a las mías”. “Que la mejor de las madres vele por cada uno de ustedes, a lo largo de todos los días hasta la eternidad”.


Pascua 2017

Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. ¡Aleluya!



"Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días. Feliz Pascua." (Papa Francisco)

Una cruz sencilla

Hazme una cruz sencilla, carpintero…
sin añadidos ni ornamentos…
que se vean desnudos los maderos,
desnudos y decididamente rectos:
Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto,
este equilibrio humano
de los dos mandamientos…
Sencilla, sencilla…
hazme una cruz sencilla, carpintero.

Orar por los jóvenes

María en cuaresma

La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza.
Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.

Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?