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Mostrando entradas de enero, 2012

La unidad de las Iglesias

¡La Unión de las Iglesias! ¿Por qué, Dios mío, tu Iglesia, que es Santa y Única, santa y verdadera, tiene a menudo un rostro austero y ceñudo, cuando en realidad está colmada de juventud y de vida? En realidad, el rostro de la Iglesia somos nosotros; nosotros somos los que hacemos su visibilidad. Concede, Dios mío, a tu Iglesia un rostro auténticamente vivo. ¡Me gustaría tanto ayudar a mis hermanos a ver el verdadero rostro de la Iglesia! ¡Dios mío! En las distintas confesiones cristianas hay errores, es cierto. Pero ¿vas a permitir que tu Iglesia cierre sus párpados pesados y prietos ante lo Verdadero que ellas poseen y, sobre todo, ante lo Verdadero hacia lo que ellas tienden? ¿No encenderás más bien en sus ojos aquel fulgor de inteligencia y de ánimo cuyo secreto tiene la Esposa y, sobre todo, la Madre? ¡Dios mío! ¡Cuántos trabajos inmensos, qué misión tan desproporcionada para unos hombros tan humanos! ¡Ayúdanos! ¡Ensancha, purifica, ilumina, organiza, inflama, llena de prudencia,…
La oración da un corazón transparente.


Y un corazón transparente puede ver a Dios.

Bautismo de Jesús

«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco»
Hoy, la Iglesia celebra el Bautismo del Señor. Aquel día, todas las aguas del mundo fueron purificadas y recibieron la fuerza para significar la limpieza de pecado. Aunque el Bautismo que administraba Juan tenía sólo un significado de conversión y de reconocimiento de nuestra pecabilidad, Jesús quiso pasar por ahí por solidaridad con todos los hombres, como Vanguardista de una renovada Humanidad. Él, «que no conoció pecado, [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que nos hiciéramos justicia de Dios en Él» (2Cor 5,21). Jesús instituirá el nuevo Bautismo que nos hará hijos de Dios en Él y nos reconciliará con el Padre: será el Cordero de Dios que quitará el pecado del mundo.«También hoy —escribe san Gregorio Nacianceno— Cristo es iluminado; dejemos que esta luz divina nos penetre. Cristo es bautizado, bajemos con Él al agua, para subir después con Él». Aquel día, en el Jordán se vio descender el Espíritu Santo sobre el Señor y se oyó la voz de…

María, gran bendición

¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Sentir tu presencia y tu mirada
en las primeras horas de este nuevo año
Notar que, tus pasos, nos acompañarán
en los nuestros débiles y vacilantes
Eres Madre, Madre y Santa María del Año Nuevo.
Estrella que, encendida en el espléndido cielo,
alumbra la vía de nuestro incierto horizonte.
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Sentirnos tus hijos, perdidos en tus brazos,
deseando que una y otra vez
hasta el cielo nos levantes con afecto eterno de Madre
Hoy, como al Niño Dios, abrázanos en tu pecho
Danos el calor de tu amor divino
Bríndanos, oh Virgen Santa,
ese Pan de la Vida que es Jesús
y que nunca nos falte en la mesa de nuestra existencia
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
En Ti, Dios, se fundió con nuestra humanidad
En Ti, Dios, se hizo más humano
En Ti, Dios, salió a nuestro encuentro
En Ti, tu pueblo, tus hijos, nosotros…
tocamos también, por Jesús y en Jesús, el mismo cielo.
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Acercarnos a tu amparo, al lugar donde vives y piensas
es adentrarnos en la casa donde Dios …