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María, gran bendición



¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Sentir tu presencia y tu mirada
en las primeras horas de este nuevo año
Notar que, tus pasos, nos acompañarán
en los nuestros débiles y vacilantes
Eres Madre, Madre y Santa María del Año Nuevo.
Estrella que, encendida en el espléndido cielo,
alumbra la vía de nuestro incierto horizonte.
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Sentirnos tus hijos, perdidos en tus brazos,
deseando que una y otra vez
hasta el cielo nos levantes con afecto eterno de Madre
Hoy, como al Niño Dios, abrázanos en tu pecho
Danos el calor de tu amor divino
Bríndanos, oh Virgen Santa,
ese Pan de la Vida que es Jesús
y que nunca nos falte en la mesa de nuestra existencia
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
En Ti, Dios, se fundió con nuestra humanidad
En Ti, Dios, se hizo más humano
En Ti, Dios, salió a nuestro encuentro
En Ti, tu pueblo, tus hijos, nosotros…
tocamos también, por Jesús y en Jesús, el mismo cielo.
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Acercarnos a tu amparo, al lugar donde vives y piensas
es adentrarnos en la casa donde Dios habita
cobijarnos en el soportal donde Jesús crece
mira a la meseta fecundada por el Espíritu
Iniciar contigo este Nuevo Año, Virgen y Madre,
es aspirar a que, el mundo, sea un oasis de paz.
Reconocer que, abriéndonos al Señor,
es cuando, la paz, vendrá como un don firme y duradero
santo y noble, justo, sin egoísmos y verdadero.
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, MARÍA!
Pronunciar tu nombre en este primer día del año
Rezar ante tu beldad y maternidad estrenada
Confiar en tu protección y complicidad con el Padre
Amarte y, amándote, amar a Jesús fruto de tu vientre
¡QUÉ GRAN BENDICIÓN, VIRGEN Y MADRE NUESTRA!
Javier Leoz

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