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La Orden en la península ibérica

Casi cien frailes se dieron cita en el convento de Sto. Tomás de Ávila para dialogar sobre el Proyecto 2016 y para escuchar la opinión del Maestro de la Orden y varios de sus Socios. Ese año, el 2016, se celebra el año Jubilar de los 800 años de la Fundación de la Orden, y se ha escogido como fecha del nacimiento de una nueva Provincia en la Península Ibérica, nacida de la unión de las actualmente existentes. Un proceso que comenzó hace ya varios años estableciéndose una mayor convergencia entre las Provincias de la Península Ibérica (Prov. de España, Prov. de Aragón, Prov. Bética, Vicariato del Rosario y Prov. de Portugal), y que ha seguido un proceso de acercamiento y diálogo fraterno, en línea con la tradición democrática de la Orden.

La jornada se abría el lunes 17 con una oración a Sto. Domingo, con la bienvenida al encuentro por parte de fr. Pedro Juan Alonso, presidente de turno de la Junta Ibérica de Provincias (JIP), y a continuación las intervenciones de varios frailes que aportaron su visión acerca de las expectativas, esperanzas, desafíos, reticencias, etc. que plantea el Proyecto 2016 a su generación (70, 60, 50, 40 y 30 años). Plantearon las dudas y los miedos, de una manera sincera, pero en definitiva todos coincidían en la visión positiva del proyecto 2016, confiando en que no se trate solo de un «simple plan estratégico de viabilidad sino una mejora de vida dominicana». Un proyecto que dé lugar a «comunidades plenas dominicanas: místicas, de estudio, predicación, un proyecto que nos remueva a todos los frailes, que no nos deje indiferentes, que provoque la conversión de todos» en palabras del representante más joven, fr. Javier Garzón, de la generación de los 30 años. Para que el proyecto salga adelante es necesario «superar miedos: el miedo a confiar en Dios, miedo a que todo cambie para que todo siga igual, el miedo al individualismo, el miedo a equivocarnos…» Y por el contrario será necesario, también en palabras de fr. Javier: «mucha generosidad, mucha disponibilidad, gran sentido de Orden, mucho amor por la misión, pasión por Cristo, por el Evangelio, por la humanidad, por la Iglesia».

Tras esa intervención, fr. Felicísimo Martínez habló del Ars Moriendi, expresión que se refiere a toda la preparación para una buena muerte. Planteó el tema desde la perspectiva individual: cómo aprender a envejecer elegantemente, tras una vida vivida evangélicamente, con la misión cumplida, gastada la vida por el Evangelio. Y a continuación planteó el Ars Moriendi institucional, en el que manifestaba la dificultad que las Provincias tienen para reconocer que una misión ha de darse por finalizada, cuando se han cumplido los objetivos para la que fue creada. Los desafíos que la institución tiene es aligerar el patrimonio para ajustarlo a una misión cualificada, aligerar la estructura y presencias, ajustar las obras a los recursos humanos para evitar que haya un exceso de trabajo que repercuta en otros elementos esenciales e irrenunciables de la vida religiosa, restando tiempo a la oración contemplativa, celebración de la fe, la vida comunitaria. Concluyó afirmando que solo será posible un nuevo proceso, una nueva estructuración, si se da un morir, carismáticamente, a muchas cosas para poder vivir.

El martes 18, tras la oración de la mañana, intervino el Maestro de la Orden fr. Bruno Cadoré, quien dio respuesta a dos preguntas: ¿qué es para él una presencia cualificada de vida dominicana? y ¿qué espera la Orden de las entidades de la JIP? Partiendo de la pregunta de Nicodemo al Señor: ¿cómo nacer siendo viejo?, presentó los principales rasgos del Ars nascendi, y definió el espíritu que debe impulsar el nacimiento del Proyecto 2016: «Se trata de configurar una nueva Provincia para dar a la Iglesia una nueva Santa Predicación, que pueda entender los retos de la nueva Evangelización. Se trata, en definitiva, de un nuevo nacimiento». Una nueva Provincia que vuelva a los gestos fundacionales, a las intuiciones de Domingo que son, fundamentalmente, tres: una comunidad Apostólica, que dé testimonio de la amistad de Dios con el mundo; una consagración a la Palabra, construir las comunidades desde la consagración de la Palabra: «la Orden de los amigos de Dios es una Orden consagrada a la Palabra»; la tercera intuición de Domingo es aprender a amar al mundo, a confiar en él, a mirarlo benévolamente y ser capaces de descubrir, debajo de los aspectos negativos, que el mundo está sostenido por Dios. Al final de esta primera respuesta, fr. Bruno Cadoré recordó cuáles han de ser los retos de la Evangelización, a tener presentes por la nueva Provincia: inquietud por la fraternidad, inquietud por la hospitalidad, inquietud por el diálogo y la búsqueda de la Verdad, y la inquietud por la unidad de la Iglesia, con Cristo, tan importante para Santo Domingo.

Respecto a la segunda pregunta, ¿qué espera la Orden de las entidades de la JIP?, el Maestro planteó cuáles son los campos de misión que la Orden considera prioritarios: pastoral juvenil y vocacional, estudio, formación, internet y vicariatos. La clave está en pensar en las prioridades, y no desde las realidades que ya existen. La Orden pide a los dominicos en España y Portugal que hagan un replanteamiento creando comunidades con un número suficiente de frailes para que puedan celebrar la Palabra, la vida fraterna y para que puedan ser centros de predicación itinerante.

Finalizó su intervención animando a los frailes a dar pasos hacia la creación de la nueva Provincia, que será «un buen regalo que los dominicos de la Península Ibérica pueden hacer a la Orden en su 800 cumpleaños».

Tras la Eucaristía, celebrada en la iglesia del convento de Sto. Tomás de Ávila, llegó el turno a los Socios del Maestro de la Orden que manifestaron su opinión respecto al Proyecto 2016 desde cada una de las áreas que tienen encomendadas.

Fr. Michel Maschari, Socio para la Vida Intelectual, explicó que la Orden le había encomendado tres tareas esenciales: renovar las instituciones que están bajo la inmediata jurisdicción del MO; en segundo lugar fortalecer los centros regionales de estudios a nivel provincial/regional; en tercer lugar revisar la Ratio Studiorum Generalis. Para conseguir eso, la Orden ha señalado una estrategia: primero, tener claro el objetivo misional de cada institución, en segundo lugar crear las estructuras necesarias y por último conseguir los recursos personales y materiales para lograr los objetivos marcados. Esa misma estrategia es válida también para el proceso de unión de las Provincias en España y Portugal: hay que establecer un objetivo claro y una finalidad para la misión; organizar estructuras que apoyen esta misión y por último tiene que existir la capacidad para compartir recursos con sabiduría y para llevar a cabo esa misión. Para lograr esto es mejor permanecer unidos, para ser así más fuertes, colaborar unos con otros para conseguir el objetivo que no es otro que construir el Reino de Dios. El Socio animó a superar miedos y no olvidar nunca el premio que se alcanzará al final de este proceso: una misión más rica basada principalmente en la predicación y en la enseñanza, y una vida dominicana más plena.

El Socio para la Vida Apostólica, fr. Prakash Anthony Lohale, señaló que la nueva Provincia debía ser continuadora de la rica herencia de las Provincias de la Península Ibérica. Una herencia que nunca debe ser olvidada, especialmente en los tres campos en los que las Provincias de España y Portugal han logrado extraordinarios frutos: la expansión misionera, iniciada con la evangelización de América y Asia en la que dominicos españoles y portugueses tuvieron un papel destacado; la misión intelectual, en la línea de fr. Francisco de Vitoria y su formulación de los primeros derechos humanos; y la reflexión teológica, continuadora del espíritu de la Escuela de Salamanca que siempre estuvo conectada con el apostolado y la misión.

Fr. Bernardino Prella, Socio de Italia y la Península Ibérica, ofrecía su reflexión desde la experiencia de unificaciones que se han dado en otras Provincias de la Orden, y aconsejaba aprovechar lo que algunos expertos denominan status nascendi que se produce cuando nace una nueva institución, que es un «momento mágico, único, potentemente enérgico porque libera nuevas fuerzas, porque es tiempo de generosas asunciones de responsabilidades comunes, compartidas y auténticas, porque nace de una aportación, porque todos estamos en el mismo plano para proyectar lo nuevo…». Al final animaba a los presentes «al coraje de la escucha, al coraje de la obediencia, al coraje de realizar un proyecto que no es solo mío o tuyo, sino “nuestro” y de un “nosotros” obediente a una Presencia, a una Presencia autorizada, que nos ha reunido y nos envía haciéndonos Apóstoles y a tirar las redes».

A continuación se abrió un debate fraterno entre los presentes, que plantearon dudas, reticencias, esperanzas, preguntas, al Maestro y los Socios presentes.

En la última mañana del Encuentro se informó sobre varias cuestiones: el proyecto Domuni, la Universidad Dominicana online que va a ofrecer una titulación en Ciencias Religiosas; la nueva estructura de Familia Dominicana que presentó su Secretaria, la hna. Pilar del Barrio; información acerca de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia; el próximo Congreso In-Ex que este año lleva por título «Hora de los bienaventurados. Cambiar la sociedad, cambiar la vida»; el proceso de diálogo de los vicariatos de Rep. Dominicana y Cuba.

El encuentro se cerró con una oración de acción de gracias y de envío, donde el Maestro repartió a cada fraile unos pocos granos de trigo para recordarles su compromiso evangélico de morir para dar vida. El canto de la Salve Dominicana, el himno O spem miram, pidiendo la protección de Santo Domingo para el proyecto, y una comida fraterna en la que estuvo presente el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, pusieron punto final al encuentro

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