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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Adviento-2013

Adviento: El tiempo de adviento nos pregunta por nuestros horizontes, por la dirección de nuestros pasos y a la vez nos invita a contemplar la dirección de los pasos de Dios que ha querido compartir nuestro camino para hacerlo suyo, para envolverlo con su vida ofreciéndole así un hogar de plenitud.
El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza.
“El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría.
Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos …

En la vida y en la muerte, somos del Señor

“Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor”
“Morir juntamente con Cristo es superar la indiferencia apática de la existencia;es dejar de lado tantos caprichos, dejar de lado la inconstancia, olvidar la superficialidad, abandonar la vanidad y la apariencias y elegir, en cambio, con decisión y adherirse con fidelidad al Evangelio.
Morir juntamente con Cristo es desprenderse o dejarse expoliar de las riquezas o de la gloria humana para ordenar la vida con la mirada puesta en el Reino de Dios.
Morir juntamente con Cristo es correr el riesgo de un amor fraterno que requiera el desprendimiento del propio;es el sufrir riesgos por el testimonio de la verdad y de la justicia entre los hombres, o sufrir marginacionespor la fidelidad a la palabra dada.
Morir juntamente con Cristo es aceptar la incomprensión y las resistencias de quienes nos rodean y admitir los cambios que sirvan para reactivar la fidelidad.
Morir juntamente con C…

Seguir construyendo la Iglesia, desde la vocación contemplativa-4-

La comunión es un bien que hunde sus raíces en la entraña misma del cristianismo, e impulsa a todos los bautizados a participar de un idéntico fuego de vida, de una misma savia doctrinal, de una adecuada formación, de una oración redentora, de un estilo de vida en tensión permanente, de un compromiso evangelizador.
Además, una de las características de nuestro mundo es la de la unificación creciente. Los cristianos confesamos que el hombre no puede lograr su propia plenitud sino es en comunión con los demás. La vida de comunión engrandece al hombre en todas sus cualidades.
El Concilio Vaticano II decía que cuanto más se unifica el mundo, «tanto más los deberes de los hombres rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden poco a poco al universo entero. Ello es imposi­ble si los individuos y los grupos sociales no cultivan en sí mismos y difunden en la sociedad las virtudes morales y sociales, de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de un…