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Espíritu Santo





El hombre siente la necesidad de tener una interioridad, y a la vez, estar en comunión con los demás, es decir, que esa interioridad no lo aísle, porque a través de la historia el hombre ha perseguido una mayor personalización y una socialización.
El Espíritu es el que hace que nuestra interioridad sea viva y a la vez nos pone en relación con los otros. Es esa dimensión de eternidad, de relación con el Trascendente. .
Esa dimensión profunda se actualiza en la oración, el establecer esa relación con el que está infinitamente por encima de nosotros y que está en lo más íntimo de nuestro yo profundo. Todos necesitamos ayuda, necesitamos apoyo. Esa necesidad esa relación con ese compañero infinitamente superior, que está en nuestro interior, responde a una estructura de nuestra existencia,

Es el Espíritu el que nos hace orar, el que nos hace reconocer a Jesús como Señor.


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