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2ª Domingo de Adviento



Cada día del adviento debe ser una nueva ocasión y posibilidad para hacer crecer en nuestro mundo el reino de Dios, con nuestras actuaciones por pequeñas que sean… así es la esperanza, como nos recuerda gozosamente Charles Péguy:
“Que estos pobres hijos míos -dice Dios- vean cómo marchan hoy las cosas y crean que mañana irá todo mejor, esto sí que es asombroso. Esta pequeña esperanza es la que hace andar al mundo entero y la que lo arrastra”.
  ¿Cómo preparar los caminos? El Mesías cuando llegue debe encontrar senderos allanados, lo tortuoso enderezado… es decir, un pueblo purificado, arrepentido, personas convencidas en convertirse al Señor con valores nuevos, evangélicos, desprendidos de esclavitudes y servidumbres que atenazan, para que brille la libertad, la justicia, el amor y la paz… y entonces será posible “esperar un cielo nuevo y una tierra nueva” (2ª lect).
  Los cristianos estamos obligados, más que nadie, a esperar la gloria del Señor de la misericordia y la salvación. Esa es nuestra esperanza ante este tiempo de adviento. Y esta es la voz lanzada al antiguo y al nuevo pueblo de Israel, a aquellos y a nosotros, a ti y a mi…, que se repite cada adviento para todos, y que incluye la esperanzadora exigencia de abrir caminos nuevos en esta sociedad en que nos toca vivir… ¿seguimos preparando el camino…?


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sigue avanzando el Adviento mientras preparamos los caminos en un tiempo de espera gozosa... Que lo tortuoso se enderece, que lo escabroso se iguale. Dios nos llama a esto y, con su llamada, nos ofrece su gracia a manos llenas para que la empresa no se frustre.

¡Qué bonita es la vida cristiana vista desde la perspectiva de la descomplicación progresiva! ¡Qué alegría contar con que el Señor no deja de ayudarnos para que crezcamos en sencillez ininterrumpidamente!

Vamos a estar muy atentos para no perder ninguna oportunidad de allanar senderos; vamos a agradecer con el corazón henchido de gozo la presencia en nuestras vidas de esos mensajeros de Dios que acuden en nuestra ayuda para hacernos cada día más sencillos. ¡Allanad los caminos!