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Preparando la fiesta de Santo Domingo

Faltan tan sólo unos días para que la Iglesia celebre la fiesta de Domingo de Guzmán. Nosotras, hijas suyas por querer del Señor, deseamos prepararnos para celebrar su día como a él le gustaría: cantando las misericordias del Señor en nuestra vida y en la del mundo entero; bendiciendo el Nombre del Señor junto a nuestros hermanos y predicándolo desde el silencio y la contemplación; apasionándonos cada vez más por la Verdad; anunciando la gracia que desciende, envuelve y salva a nuestro mundo maltrecho, a cada una, a cada uno;  amándonos entrañablemente como Nuestro Padre amó a sus hijos y a todos los hombres siendo una imitación fiel del Maestro.


Contemplando el misterio de la Cruz salvadora, Santo Domingo se dejó modelar por el Espíritu que puso en su corazón los mismos sentimientos de Jesús. Haciéndose uno con Cristo crucificado, Domingo sufría mirando a un mundo que languidecía por no tener a Dios; compartía con el Señor su dolor por el alejamiento de aquellos para quienes había venido; lloraba y gritaba intercediendo ante la divina misericordia, que predicó incansable, por los pobres pecadores.


Domingo oró por ti y por mí, por todos. Porque Dios dilató su corazón hasta límites insospechados haciéndolo sagrario de compasión en el que todos cabían. Hoy sus hijas y sus hijos queremos ser esto mismo para nuestros hermanos los hombres. Que Nuestro Padre nos conceda la gracia de acoger en nuestro corazón el sufrimiento de un mundo que muere porque rechaza a Dios.


Comentarios

sfm ha dicho que…
Buena preparación de la Fiesta de Santo Domingo.
Gracias por tu saber compartir.
Un abrazo.