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Novena de Santo Domingo. 2015. 2 dia

Uno de los rasgos más sobresalientes de nuestro queridísimo Padre es su pasión por la Verdad que es Cristo. Fray Domingo vivió esta pasión con tal intensidad que este amor apasionado quedó sellado como impronta distintiva en la Orden por él fundada; en todos y cada uno de sus hijos. Este Padre, entrañablemente humano, dejó un legado de santidad que sigue alimentándonos hoy; que continúa conduciéndonos al descubrimiento de la Verdad; que no deja de sostenernos para amarla apasionadamente y para entregarla a todos los que se acercan a nosotros, a las Casas de Domingo, Casas de Predicación que han pervivido hasta nuestros días.


Desde los comienzos de su andadura en la historia hasta el día de hoy, los dominicos se caracterizaron y siguen haciéndolo por el amor a la Verdad; la Orden de Predicadores tiene la Verdad como uno de sus lemas.

Uno de los hijos más conocidos de este Padre enamorado de la Verdad es Tomás de Aquino, cuya fidelidad y amor a la Verdad son continuación de las que distinguieron al primer Predicador que sólo hablaba con Dios o de Dios. La teología del Aquinate es, en pleno siglo XXI, una fuente limpia en la que bebe la Iglesia de nuestro tiempo. En los hijos también se conoce al Padre…

Pedimos hoy a Santo Domingo que nos ayude a conocer nuestra verdad, la propia, a acogerla y amarla para hacernos capaces de descubrir en ella la Verdad por quien y en quien ha sido creada y redimida; la Verdad que sostiene esa verdad que cada uno somos en el empeño de llegar a plenitud identificándose plenamente con Ella.


Padre Domingo, Doctor de la Verdad, ruega por nosotros.








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