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Beato Manés de Guzmán

Hoy recordamos al Beato Manés, hermano de Santo Domingo, que lo acompañó en los comienzos de este regalo de Dios al mundo y a su Iglesia que es la Orden de Predicadores.

De él nos cuentan los primeros hermanos que era un hombre contemplativo y santo; suave, humilde, jovial y benigno.

Nuestro Padre confió a su hermano la comunidad de monjas de Madrid para que, bajo su cuidado, crecieran en amor al carisma fundacional identificándose con Cristo siguiendo esta senda que Dios acababa de abrir en la tierra para llegar al Cielo acompañadas de muchos... ¡Cómo sería Manés para que Domingo dejara en sus manos a sus hijas queridísimas...!

Hoy queremos pedirle a él que siga cuidando de nosotras, de toda la Orden y de todos los hombres, especialmente de aquellos que se encuentran lejos del Señor. Beato Manés, consíguenos del Cielo esas virtudes que adornaron tu vida y un amor grande a la Orden que tanta gloria ha dado a Dios en santos como tú. No te olvides de nosotras y, acordándote del encargo que te hiciera tu hermano en los comienzos de nuestra andadura, haznos hijas cada vez más dignas del que, imitando a Jesús, se dio del todo para la salvación de las almas.


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