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Nuestra Señora del Pilar


Al celebrar hoy esta fiesta de la Virgen celebramos, de algún modo, nuestra debilidad. Y la celebramos porque, lejos de ser un impedimento para alcanzar la propia plenitud, es nuestra mejor aliada en el empeño de vivir como hijos, esto es, según quienes hemos sido llamados a ser. Porque nuestra precariedad atrae sobre nosotros el cuidado maternal de María.

Como cuenta la tradición, Nuestra Señora acudió a socorrer al apóstol Santiago, cansado y desanimado ante su esfuerzo baldío por anunciar el evangelio. Sí, la Madre vino en su ayuda para consolarlo, animarlo, fortalecerlo... Hoy actúa del mismo modo contigo y conmigo cuando el desaliento por los errores, las faltas y pecados cometidos, amenaza con arruinar nuestro propósito de caminar tras las huellas de su Hijo.

Por eso podemos celebrar nuestra debilidad, nuestra pobreza, todo eso que nos hace pequeños. Podemos celebrar la propia fragilidad porque ella es la que atrae sobre nosotros la solicitud amorosa de la Madre. 

Nuestra Señora nos prestará su fe sin fisuras, su esperanza inquebrantable, su amor sólido y contundente cuando todo esto falte en nuestra vida. Podemos estar tranquilos y celebrar nuestra debilidad porque nos permite apropiarnos de la fortaleza de la Mujer fuerte, de la fidelidad de la Virgen fiel, de la esperanza y del amor de la Madre que supo esperar y amar como nadie jamás ha hecho ni hará.

Vamos a honrar a nuestra Madre reconociendo nuestra pobreza, asumiéndola y depositándola en su regazo. Ella se encargará de obrar el milagro que supone vivir no de lo propio sino de los dones y méritos que nos ganó para que llegáramos a convertirnos en verdaderos hijos en su Hijo. ¡¡¡Feliz y Santo día de Nuestra Señora del Pilar!!! ¡¡¡Feliz y santo día de la fragilidad!!!





Comentarios

Rosa ha dicho que…
¡Precioso!

¡Feliz y santo día, hermanas!

Muchos besos.