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Una inteligencia humilde y un corazón ardiente

La Iglesia celebra hoy la fiesta de Santo Tomás de Aquino. Y dentro de Ella, la Orden de Predicadores, recuerda con especial cariño y agradecimiento al insigne hijo de Santo Domingo, de cuya sabiduría humilde continúa bebiendo la Esposa de Cristo. ¡¡¡Cuánto debemos al Buey mudo que puso su inteligencia al servicio del único Amor de su vida: Jesús!!! 

Podríamos decir muchísimas cosas del Aquinate porque dejó tras de sí una estela de luz que sigue iluminando las conciencias de los buscadores de Dios. Seguro que jamás imaginó que su conocida afirmación de que es más perfecto iluminar que lucir llegaría a hacerse realidad en él de manera tan excelsa.

Tomás fue un enamorado de la Cruz y de la Eucaristía. Su oración, hecha tantas veces mientras contemplaba el crucifijo, era la fuente de la que se nutría su estudio; a ella acudía antes de comenzarlo y en busca de luz cuando surgían las dudas. Tanto es así que fray Reginaldo dijo de él que su sabiduría no procedía ni de su ingenio ni de su estudio sino que fue el fruto granado de su súplica al Señor para que se la concediera. 


Al Doctor Angélico debemos el oficio litúrgico de la solemnidad del Corpus, cargado de amor entrañable a su Señor Sacramentado. Para Él fue su último himno, Adoro Te, compuesto en su lecho de muerte. Con él canta al Dios escondido en las especies eucarísticas como un verdadero enamorado del Sacramento de los sacramentos. Este poema, de gran belleza y profundo calado teológico, sigue acompañando la oración de adoración de fieles en el mundo entero.



Tras recibir su última comunión se le escuchó pronunciar esta oración: “Te recibo, precio de la redención de mi alma, viático de mi peregrinación; por amor a ti estudié, velé y trabajé. Te prediqué, te enseñé y nunca dije nada contra ti, a no ser por ignorancia, pero no me empeño en mi error; si he enseñado mal acerca de este sacramento o sobre cualquier otro, lo someto al juicio de la santa Iglesia romana, en cuya obediencia salgo ahora de esta vida”.

¡Qué abrazo recibiría del Señor inmediatamente después de pronunciar estas palabras! Hoy, desde este rincón de Toro, esta comunidad pide para todos los hombres que la luz de este gran santo ilumine sus inteligencias en su búsqueda del Señor y que su amor ardiente abrase sus corazones para gloria de Quien los creó y los redimió. Porque conocer a Dios es amarlo y se le ama cuanto más y mejor se le conoce... ¡¡¡Feliz día de Santo Tomás!!!




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