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Caminando de su mano

Hoy celebramos a José, el hombre que asumió la realidad, una realidad dolorosa que no conseguía entender, enfrentándola con valentía y decidiendo con rectitud.

José se debate en sueños; sueños que son pesadillas hasta que suena la hora de Dios. Entonces se hizo la luz en su alma y vio lo que tenía que hacer. Una luz suficiente para dar el siguiente paso; sólo eso: el siguiente.


Que el Santo Patriarca nos obtenga de su Hijo la capacidad de abrazar la realidad tal y como es. Que espere con nosotros el momento de la luz para seguir caminando. Y que, mientras se hace un poco más clara la visión, nos regale su coraje para decidir haciendo uso de esa libertad, don de Dios, que no nos libra del error pero nos ayuda a caminar con valentía por los caminos de Dios.


Tomados de tu mano, buen José, el camino será más fácil, las subidas más llevaderas y el rigor de la marcha más leve. ¡¡¡Gracias por tu compañía!!! ¡¡¡Gracias por ser nuestro fiel Custodio en los caminos de Dios!!!



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