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Una misericordia que se anticipa


"Aunque aún estaba planeando dirigirse a su padre, diciéndose en su interior: Me levantaré, iré y le diré, el padre, conociendo a distancia su pensamiento, le salió al encuentro. ¿Qué quiere decir salir a su encuentro sino anticiparse con su misericordia? Estando todavía lejos —dice— le salió al encuentro su padre movido por la misericordia. ¿Por qué se conmovió de misericordia? Porque el hijo estaba ya extenuado por la miseriaY corriendo hacia él se le echó encima. Es decir, puso su brazo sobre el cuello de su hijo. El brazo del Padre es el Hijo; le dio, por tanto, el llevar a Cristo, carga que no pesa, sino que alivia". 

(San Agustín)




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