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2016 Adviento




Ven… Oigo la invitación continuamente. Me llaman las personas con las que comparto la vida. Me puede la agenda y la urgencia de cada día. Tira de mí la realidad de un mundo injusto al que parece que me acostumbro. Me provocan los miles de estímulos del comercio, la publicidad, las opiniones, las noticias, los gritos… Y me llama esa voz para la que no tengo tiempo, que brota en lo más hondo y que casi me cuesta reconocer. Esa voz que suena a verdad y autenticidad, a futuro y posibilidades, a equilibrio y belleza…
Ven, te digo yo cuando consigo organizar este caos que me habita. Sin saber si me escuchas o me escucho yo mismo. Te grito cuando me agobio y cuando siento necesidad de algo más que aún no ha llegado. Siempre más… Ven, sí. Porque ya has venido otras veces y he notado que todo iba mejor entonces… Porque quizás seas lo que me falta y nos falta…
Ven, me dices tú a mí. Sí, a mí, que soy un mar de duda y contradicción. Ven, me dices, a vivir diferente este Adviento. Desde lo hondo. En la escucha y la acogida. Atento a lo que nace y a lo que haces. Con otros, quizás los de siempre pero mejores. En la esperanza y en la autenticidad. Ven. Me invitas a estrenar un camino que puede ser nuevo, si te dejo recorrerlo a mi lado.
Empieza Adviento…


    ¿Qué voces me llaman diariamente, y me confunden, me empobrecen, me debilitan y entretienen?
    ¿Cómo intuyo la voz de Dios que me susurra en lo cotidiano? ¿Por qué medios me llega?
    ¿Qué estoy dispuesto a permitir de novedad en este tiempo?
    ¿Cómo voy a dejar que Él trabaje en mi interior?
    ¿Hasta dónde puedo comprometerme más con los hermanos, con causas de justicia, en estas semanas?



    Comentarios

    Anónimo ha dicho que…
    Fantástico texto... Muchas gracias por escribirlo y publicarlo. Lo comparto con mis amigos, que como yo viven entre voces que entretienen.