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Una cruz sencilla

Hazme una cruz sencilla,
carpintero…
sin añadidos
ni ornamentos…
que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decididamente rectos:
Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.

Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto,

este equilibrio humano
de los dos mandamientos…
Sencilla, sencilla…
hazme una cruz sencilla, carpintero.

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